Segunda parte : De la sumisión a la distinción

La sumisión

     Según una fuerte proporción de los entrevistados,"hubo antaño una identidad negativa, los bretones han tenido vergüenza de si mismos, pero es pasado, se ha acabado." Generalmente, son hombres quienes pronuncian este tipo de palabras. Varias mujeres, en cambio, cuando abordan la cuestión, intentan decir lo mismo, pero dejan involuntariamente que se exprese su emoción. Por ejemplo, la persona a la que he bautizado Hélene en las conversaciones, me dice, desde los primeros segundos : "El hecho de ser bretona ? Oh, eso no representa gran cosa aparte de que tengo el acento bretón y que me lo reprochan con frecuencia." Después se descubre, con el correr de la conversación, que su acento la tortura. Como ella, cierto número de personas (de unos cuarenta años de edad solamente hoy), han vivido una verdadera pesadilla sencillamente porque su lengua materna era el bretón o porque tenían un fuerte acento.

     Este comportamiento de sumisión simbólica puede igualmente estudiarse comparando la manera en la que son tratados los tópicos difíciles de llevar, como la imagen del "bretón borracho" o la del "bretón testarudo", según el origen socioprofesional, el sexo, o el origen de las personas interrogadas.

     Por lo que es del estereotipo de la embriaguez bretona, varios entrevistados lo rechazan diciendo : "No, los bretones no son borrachos, son gente que sabe vivir bien, son juerguistas !" Otros, menos rebeldes, dicen que "el alcoholismo bretón quizás ha existido antaño" o que "existe quizás en otras regiones de Bretaña". Por último, algunos bretones reconocen : "sí, es verdad, somos alcohólicos". Quién pronuncia estas palabras sumisas ? Son mujeres, agricultores y bajo bretones. Y sucede lo mismo para la cabezonería : para algunas personas interrogadas,"los bretones son gentes tenaces, pugnaces, que van hasta el final de lo que hacen". Pero otros confiesan : "si, es verdad, somos tercos, somos cortos" y son más bien agricultores, bajo bretones y mujeres.

     La identidad negativa permanece, así pues, como un estrato en las conciencias. Sin embargo, actualmente -la mayor parte de los entrevistados lo han dicho-, es más bien muestra del pasado.

La inversión simbólica y sus trampas

     Los Bretones han tratado de transformar lo que, en la imagen de si mismos, les era intolerable. Tomaremos dos ejemplos de esta lucha contra las representaciones negativas : la agricultura y la lengua bretonas. Son, ciertamente, dos casos muy diferentes, pero en cada uno de ellos hombres y mujeres combaten contra una imagen negativa, y en cada uno de ellos, igualmente, están enfrentados a trampas.

Una agricultura moderna.

     Las novelas francesas del siglo XIX daban de los agricultores bretones una imagen negativa y arcaica. Desde la segunda guerra mundial, estos últimos se han esforzado para llegar a aumentar su productividad y para hacer la agricultura bretona de alto rendimiento. La producción agrícola final en Bretaña ha efectuado, de los años sesenta a los años noventa, un salto hacia adelante impresionante, manteniendo una densidad rural elevada y un tejido social sólido en los campos bretones. En el contexto de paro que conocemos en la actualidad, es un triunfo precioso. Sin embargo, a pesar de estos progresos considerables, que han subido a la agricultura bretona a la cabeza de la agricultura europea, los agricultores bretones han sido cogidos en dos trampas.

     Por una parte, se encuentran enfrentados con una crisis de superproducción europea y mundial que les debilita, disminuye sus rentas y fragiliza sus explotaciones. Y, por otra parte, se encuentran enfrentados con una crisis de naturaleza ecológica con, en particular, una fuerte concentración de nitratos en las aguas de Bretaña. Así pues, al querer luchar por su dignidad y para modernizar su instrumento de producción, los agricultores bretones se han encontrado atrapados. Y tanto más cuanto que en la época en la que eran presentados como "arcaicos", el mito dominante era "la razón", que se tenía tendencia a divinizar. Y ahora que se han presentado como productivistas, ya no se jura más que por la naturaleza inmaculada ! Así pues, los agricultores bretones están retrasados en una moda.

Una lengua moderna.

     El combate llevado a cabo en favor de la lengua bretona -de manera comparable al esfuerzo de modernización de la agriculturaha dado resultados. Así, cuando en 1976 ningún niño bretón recibía formación bilingüe, en 1997. son 3.000 alumnos quienes se benefician de tal formación, a los que conviene añadir 19.000 alumnos que reciben, fuera de la rama bilingüe, cursos de bretón. Además, la lengua bretona gana en visibilidad social : señales de tráfico en lengua bretona son colocadas a la entrada y a la salida de las ciudades. Se han efectuado, pues, innegables progresos.

     Sin embargo, la práctica de la lengua en la población continua hundiéndose de un año para otro. Además, uno se da cuenta de que los medios sociales que emplean habitualmente la lengua bretona (agricultores, marinos, obreros), no meten a sus hijos en escuelas bilingües. Estas últimas son, sobre todo, frecuentadas por hijos de ejecutivos o de clases medias, que no practican tradicionalmente el bretón pero lo aprenden a veces a título personal. Esto prueba que se ha producido una especie de fractura ; y las conversaciones a las que he procedido lo confirman : a menudo, en efecto, los hablantes de bretón como lengua materna no ven en absoluto por qué razón se ponen señales bilingües a la entrada y a la salida de las ciudades. Tienen incluso dificultad en comprender la lengua que es empleada por los nuevos hablantes de bretón. Así pues, la paradoja es que las gentes que han luchado por la lengua bretona corren el riesgo, al querer revalorizarla, de meter aun mas en sus complejos a los hablantes de bretón como lengua materna ! He oído, en efecto, más de una vez a buenos hablantes de bretón decirme : "Nosotros no comprendemos bien las emisiones en bretón en la televisión, pero es porque debemos hablar patois."

     Así, el combate por la inversión simbólica está lleno de trampas. A pesar de éstas, sin embargo, la identidad tiende a convertirse, desde hace algunos años, en un verdadero recurso.

La identidad, un recurso fecundo ?

     En un contexto de crisis económica generalizada, de paro y de angustia, las personas que he encontrado perciben el hecho de ser bretón como una ventaja comparativa. Ser bretón quiere decir ser conocido. Los bretones saben que son conocidos en el mundo entero, que tienen, más bien, una buena reputación (los sondeos lo confirman) y que sus propios productos tienen buena reputación. Así pues, desde un punto de vista económico, la identidad bretona se vuelve interesante : se convierte, para los empresarios, los agricultores y los pescadores que he encontrado, en un medio de seducción. Se atrae la mirada por etiquetas en los productos agrícolas o los productos de la pesca. Se trata de agradar. Y se venden sus encantos. Es así como un responsable de unión de cooperativas me ha explicado : "Pagamos viajes a Bretaña a nuestros grandes clientes extranjeros para que vengan a ver qué bellos son los paisajes bretones, y para que después nos compren más productos ; porque los asocian a los paisajes."

     Esto puede desembocar en nuevas alianzas. La patronal bretona está examinando seriamente la cultura y la identidad bretonas. Sean la asociación de empresarios "Produit en Bretagne" (Producido en Bretaña), el instituto de reflexión geoestratégica que la patronal ha instalado en un pequeño pueblo del centro de Bretaña o el "Club de los treinta", que agrupa a los más grandes empresarios bretones en una asociación cuyo nombre hace referencia a la independencia bretona, se siente que la patronal bretona experimenta mucho interés por la cultura bretona. Esto, puede ir más lejos ? Qué eco puede encontrar la patronal por parte del movimiento cultural bretón, que está más bien compuesto de capas medias asalariadas, de maestros de escuela y profesores, de tradición de izquierda ? Es posible una estrategia a la catalana ? En todo caso, es factible.

     Esa atracción generalizada por la identidad bretona, sin embargo, no es el signo de un encierro, de un repliegue tribal ?


*Nota del traductor. Patois : Habla reducida a ciertos signos (hechos fonéticos o reglas de combinación), utilizada solamente en un área reducida y en una comunidad determinada, rural generalmente.


Homepage

© Ronan LE COADIC - All rights reserved.